Nutrición vegetal · Agricultura profesional
Bioestimulación en momentos clave del cultivo: cuándo aplicarla y por qué es importante
Publicado el 22 de enero de 2026 · Tiempo de lectura: 4 min
La bioestimulación se ha convertido en una herramienta fundamental dentro de los programas de nutrición vegetal modernos. Aplicada en los momentos adecuados, ayuda al cultivo a superar situaciones de estrés y a mejorar su rendimiento sin forzar su desarrollo.
¿Qué es la bioestimulación?
La bioestimulación consiste en el uso de sustancias o microorganismos que activan procesos fisiológicos naturales de la planta. Su función principal no es aportar nutrientes, sino optimizar su aprovechamiento y reforzar la respuesta del cultivo frente a condiciones adversas.
- Mejora la absorción de nutrientes.
- Aumenta la resistencia al estrés hídrico y térmico.
- Favorece el desarrollo radicular.
- Contribuye a una mayor uniformidad del cultivo.
Momentos clave para la aplicación
Para que la bioestimulación sea eficaz, es fundamental aplicarla en fases concretas del ciclo del cultivo, cuando la planta presenta una mayor demanda fisiológica.
- Inicio de brotación: estimula el arranque vegetativo.
- Prefloración y floración: mejora la viabilidad floral y el cuajado.
- Cuajado y desarrollo del fruto: favorece la uniformidad y el calibre.
- Situaciones de estrés: calor, frío, sequía o tras tratamientos intensos.
Errores comunes a evitar
- Aplicar bioestimulantes sin un criterio técnico claro.
- Usarlos como sustituto de una nutrición equilibrada.
- No respetar dosis ni momentos recomendados.
- Mezclar productos incompatibles.
“La bioestimulación no corrige carencias, pero maximiza el potencial de un cultivo bien nutrido.”
Conclusión
Integrar la bioestimulación dentro de un programa de manejo racional permite mejorar la respuesta del cultivo en fases críticas y reducir pérdidas asociadas al estrés. Su uso debe estar siempre respaldado por un análisis previo y un seguimiento continuo.
